Dijon, Francia, 1996

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A finales de agosto de 1996 nos disponíamos a participar en el Concurso de folclore de Dijon (Francia), ésta era una edición del concurso muy especial, ya que era el 50 aniversario y porque participarían 14 grupos que en alguna ocasión ya habían ganado alguna medalla, y por lo tanto sería mucho mas difícil poder acceder a uno de los tres puestos de privilegio, dada la altísima calidad de los grupos. Nosotros habíamos sido invitados porque ya habíamos ganado la medalla de plata en el 88.

En el concurso había que bailar durante 12 minutos, desde que entrábamos al escenario y hasta que salía de él el último músico, todo esto bajo la mirada atenta de un videomarcador que nos cronometraba, y si te pasabas del tiempo o te quedabas excesivamente corto, automáticamente quedabas eliminado.

Llegábamos a Dijon muy bien preparados puesto que la actuación en el concurso la llevábamos ensayando durante muchos meses, aparte veníamos de participar en un festival en el Reino Unido (Billingham) en el que habíamos estado durante 10 días bailando lo que habíamos preparado para Dijon, y a la gente parecía gustarle el montaje, que constaba de tres bailes unidos entre sí (Xota de Ordes, Seráns y Seráns de Rubións).

Pero eso no nos quitaba el nerviosismo propio del Concurso y durante los días previos no hacíamos otra cosa que no fuera ensayar y ensayar. El festival estuvo muy bien organizado, las instalaciones, los lugares de residencia, escenarios, comidas…Las gentes y la ciudad perfectamente engalanada, todo eso le daba mucha mas importancia al festival del que ya tiene.

Las actuaciones previas al concurso nos salieron bastante bien, al público le gustaba nuestro folclore y la manera en que lo interpretábamos, al acabar la gente nos felicitaba y los más pequeños nos pedían autógrafos como si fuéramos alguien famoso.

Pero en una de las últimas actuaciones, antes del gran día, y mientras bailábamos una panderetada, se me salió la rodilla del sitio y no pude seguir bailando. Por la noche dos médicos del festival fueron a mi habitación a verme y me dijeron que tenía que ir al hospital a escayolarme la pierna, y yo me negaba porque quería bailar en el concurso.

Entonces hubo una pequeña reunión en mi habitación entre Sotelino (Director del grupo), los dos médicos, Carlos (componente del grupo) y yo, discutiendo si lo mejor para mi era bailar o no, y al final tomé la decisión de bailar porque no me lo quería perder por nada del mundo. Carlos me hizo un vendaje deportivo muy incómodo, pero que me permitía doblar algo la rodilla y así poder bailar.

Al día siguiente, había llegado el gran momento, y justo antes de subir al escenario, por un instante pensé que no podría aguantar todo el baile y me arrepentí, pero cuando me di cuenta ya estábamos bailando. Me acuerdo que tenía al jurado frente a mi, y no hacia más que mirarles, a ellos, al cronómetro del pabellón y a mi pareja (Paula), y gracias a sus ánimos conseguí acabar el baile. Al bajar la rampa del escenario me caí y perdí por un momento el conocimiento, sólo me acuerdo que cuando abrí los ojos estaban conmigo Sotelino y Paula entusiasmados porque la actuación había salido casi perfecta.

Al día siguiente daban los resultados y la entrega de premios, todos los componentes nos sentamos en las gradas mientras una pareja de cada grupo estaba en el escenario para recoger (o no) la medalla. Marcos y estaban en el escenario y se les veía muy nerviosos, supongo que como todos en ese momento. Empezaron a dar los resultados, en esta ocasión hubo dos terceros premios, cuando dijeron el primero de éstos nuestras esperanzas se vinieron a bajo, había sido China, que eran muy buenos y nosotros pensábamos que no podíamos quedar por encima de ellos. El segundo Tercer premio y medalla de Bronce fue Israel, un grupo de gente muy joven con coreografías muy movidas.

Cuando dijeron el segundo lugar y medalla de Plata…. “España: Lembranzas Galegas”, dimos todos un salto, y empezamos a gritar y a llorar de alegría, todos nos besábamos, nos abrazábamos, fue algo increíble, una sensación que no se me olvidará en la vida. El primer premio y medalla de Oro fue para Bulgaria. Rumania, bien merecida.

A mi nunca se me había pasado por la cabeza que podíamos quedar en tan buen lugar, y aunque lo hubiera imaginado, no hubiese sentido lo que yo y el resto del grupo vivimos aquel día, 1 de septiembre de 1996.

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